Oportunidades con causa social
Por Marissa Sánchez 07-03-2012Clubes de inversionistas, fundaciones y grandes firmas se están fijando en emprendedores sociales. La tendencia: inversión de impacto.
En el mundo hay 1,400 millones de habitantes viviendo en condiciones de pobreza.
Así lo dijo Ban Ki-moon, Secretario General de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), en su discurso a propósito del Día Internacional
para la Erradicación de la Pobreza. En México, de acuerdo al Consejo
Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL),
hay 52 millones de personas en situación de pobreza. Tan sólo en dos
años, de 2008 a 2010, 3.2 millones de mexicanos se sumaron a este grupo.
La desigualdad en la repartición de la riqueza y el inminente
daño a los ecosistemas provocado por el cambio climático son problemas
que rebasaron las acciones de los gobiernos y la filantropía. Y es justo
aquí donde surge el concepto inversión de impacto.
Haz negocio ayudando
“La inversión de impacto no sólo aspira a un retorno económico,
también busca provocar un impacto positivo social o ambiental de gran
escala”, afirma Cynthia Jaramillo, coordinadora de programas y negocios
sociales para Avancemos México y Centroamérica de Ashoka.
Lo
importante en proyectos de este tipo son los retornos de inversión y,
además, comprobar a través de métricas claras cuánta gente resulta
beneficiada gracias a las acciones implementadas. Pablo René Ramírez
Velázquez, director de Desarrollo Social del ITESM, Campus Santa Fe,
explica que hay tres modelos de negocio de impacto social:
1. Non for profit. Son las ONGs y fundaciones que tienen el riesgo de la sostenibilidad económica porque dependen de donativos y de la filantropía.
2. For profit.
Es aquel que obtiene ganancias de vender productos y servicios a la
base de la pirámide y que tiene implícitas ciertas características de
responsabilidad, justicia, equidad, etcétera.
3. Híbrido. Es
la empresa que vende productos y servicios a la base de la pirámide y
destina sus ganancias a una fundación propia. O al revés, el emprendedor
tiene una fundación y crea una línea de negocios que le permita
sostenerla.
Generalmente, los negocios con impacto social o ambiental surgen
en la base de la pirámide (segmento de la población que sobrevive con
menos de US$8 diarios). Sin embargo, a diferencia de las empresas
convencionales –que proveen de productos y servicios a sus clientes–,
las que tienen un enfoque social hacen partícipe del proyecto a la
comunidad que buscan impactar.
Ramírez Velázquez señala que los emprendimientos sociales tienen cinco características:
Su nivel de servicio es alto.
Ofrecen precios accesibles.
Condiciones de pago a través de alianzas.
Gente profesional que brinda servicios de alta calidad.
Colaboradores bien remunerados.
“La
ganancia de las empresas con impacto social está en la cantidad de
productos y servicios que venden o atienden en el día, en su control de
costos y en la calidad. ¿Por qué? Porque dependen de la recomendación
boca a boca de la gente”, agrega el director de Desarrollo Social del
ITESM, campus Santa Fe.
Empresarios con visión social
Un informe de Hope Consulting, citado por el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto, confirma lo siguiente: actualmente existe una oportunidad de mercado de US$120,000 millones para inversiones de impacto tan sólo en Estados Unidos. Y aunque el mercado del capital social en América Latina requiere de un periodo mayor de maduración, ya hay clubes de inversionistas de impacto social.
Pero, ¿quiénes invierten en este tipo de proyectos? “En Angel Ventures México detectamos que son inversionis-tas con un nivel de riqueza mayor en comparación a uno convencional, y su tolerancia al riesgo también es mayor”, asegura Hernán Fernández, socio fundador de este club de inversionistas.
En ese sentido, Rodrigo Villar, director general de la aceleradora de empresas sustentables New Ventures México, menciona dos perfiles de inversionista de impacto:
Miembros de fondos de inversión con retornos del 26 por ciento.
Gobierno y fundaciones que sí buscan recuperar lo invertido a una tasa muy baja a cambio de que el retorno social sea muy alto.
A pesar de que un negocio de impacto social ofrece retornos menores al 30% y que tarda de 50 a 100% más tiempo en consolidarse que un modelo tradicional, lo cierto es que a nivel mundial la inversión de impacto cobra cada vez más fuerza. “Antes, las fundaciones destinaban grandes capitales a ‘fondo perdido’. Sin embargo, vieron que hay proyectos de gran impacto social y con un trasfondo empresarial”, sentencia Villar.
Sectores en crecimiento
En la próxima década, los cinco sectores que más oportunidad tienen de recibir inversión de impacto serán:
Vivienda
Servicios de agua potable
Salud
Educación
Servicios financieros
Fuente: JP Morgan.
Inversionistas sociales en México
TONIIC es un club de inversionistas ángeles de impacto social. De origen estadounidense, este organismo busca financiar a emprendedores con enfoque social o ambiental y, al mismo tiempo, vincularlos con la red de socios.
Actualmente, TONIIC México cuenta con ocho inversionistas –Banorte, Avina, US Mexico Foundation, Angel Ventures México, Promotora Social México, Adobe Capital, Spectron y Halloran Philanthropies–.
“A través de New Ventures los socios de TONIIC tienen acceso a proyectos seguros y rentables. A cambio, el grupo invierte hasta USD$3 millones por empresa de impacto social”, explica Cerilenne Menéndez, Coordinadora Nacional de TONIIC México.
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