Hacia un país emprendedor
Por Jorge Villalobos 01-03-2012El interés por iniciar negocios en México sigue creciendo. Pero aún falta democratizar el acceso a recursos y crear empresas de alto impacto.
3 ciudades en México para turismo de negocios
Apóyate de una incubadora social
Las 50 marcas más valiosas de Latinoamérica
10 minutos con Fernando Lelo de Larrea
México crecerá 4%, estima Cepal
Consigue el crédito que necesitas
Apoyos para emprendedores
Aceleradora de negocios IdeaRSE-Anáhuac en Semana Pyme 2011
Un profesor del ITAM pregunta a sus alumnos desde hace poco más de
una década quiénes de ellos desean tener su propia empresa cinco años
después de haberse graduado. “Antes era una minoría; generalmente los
‘itamitas’ querían trabajar en Hacienda. Y ahora es el 70% de los
alumnos”, comenta Fernado Lelo de Larrea.
La anécdota del también co-fundador de Venture Institute,
una aceleradora de negocios que además inyecta capital semilla a nuevas
empresas a través de un fondo con recursos de inversionistas privados,
sugiere lo que confirman varias fuentes consultadas: el país está dando
un vuelco contundente hacia el espíritu emprendedor.
“Cada
vez es mayor el número de personas que quieren tener o emprender un
nuevo negocio”, coincide por su parte Miguel Marón Manzur, subsecretario
para la Pequeña y Mediana Empresa, de la Secretaría de Economía (SE).
De
acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), un estudio
realizado en 54 países, el porcentaje de la población adulta que está
activamente involucrada en comenzar un negocio propio o en sociedad en
el país pasó de 4.6 en 2005 a 8.6 en 2010.
Al año abren miles de empresas originadas en incubadoras;
mientras que las iniciativas para acelerar proyectos son abarrotadas.
Una muestra de ello son los 400 proyectos de alta tecnología que recibió
Wayra,
la aceleradora de negocios de la española Telefónica.
Marcus
Dantus, director de esta iniciativa en el país, espera entre 800 y
1,000 proyectos para este año y opina que hay condiciones nunca antes
vistas para fomentar la innovación en nuevas empresas, empezando por la
coordinación entre los apoyos de varias instancias de gobierno.
En
pocas palabras, el apetito por emprender se incrementa de forma
relevante. Este crecimiento, que viene ocurriendo desde hace unos cinco
años, puede atribuirse a una combinación de varios factores: por un
lado, la valoración de abrir un negocio como una alternativa válida y
atractiva frente a otras opciones profesionales ha penetrado en la mente
de muchos mexicanos.
Por otro, se han facilitado los trámites para la apertura de empresas e incrementado los apoyos gubernamentales.
También crecen las redes de colaboración entre emprendedores, así como
los círculos de inversionistas interesados. Y por último, se ha
multiplicado la respuesta a esta inquietud por parte de instituciones y
organismos que proveen servicios de asesoría, educación, capacitación,
aceleración, incubación y financiamiento a este segmento.
Sin
embargo, no todo son noticias alegres. A pesar de lo anterior, escasean
casos de éxito; es decir, “grandes historias, frecuentes en distintos
lugares de la República, en diferentes industrias, con distintos tipos
de emprendedores”, dice Federico Antoní, co-fundador de Venture
Institute.
“Pregonar más los ejemplos de éxito y el que más empresas
empiecen a crecer y salir a la Bolsa, ya sea a través de deuda o
levantar capital”, impactará favorablemente en la mentalidad
emprendedora de la generación que está iniciando su vida profesional,
comenta Pilar Aguilar, directora de la aceleradora de empresas Endeavor México.
Más empleos
Para fines prácticos, el concepto de emprender se ha ligado enormemente a la idea de autoemplearse,
al grado de casi convertirse en un sinónimo; aunque en realidad se
trata sólo de una parte del abanico de las personas que abren un
negocio. De acuerdo con la Secretaría de Economía, se calcula que en
promedio cada negocio incubado genera 3.5 puestos de trabajo.
Por tanto, aún es una tarea pendiente el desarrollo de empresas de alto impacto
en términos de las soluciones que ofrezcan a un problema, así como de
su tamaño financiero y de generación de empleos. Llama la atención que
los emprendedores mexicanos no se caracterizan por tener amplias
expectativas de creación de puestos laborales.
En su último reporte
anual, el GEM clasifica a México con un perfil en el que predominan
emprendimientos no ambiciosos; es decir, que sólo buscan el autoempleo o
esperan crear entre uno y cuatro nuevos puestos de trabajo en los
próximos cinco años.
La generación de
empleos se relaciona con el potencial de crecimiento que los
emprendedores aprecian para sus negocios. De modo que el perfil
emprendedor de la nación sugiere una perspectiva de crecimiento baja.
A
este respecto, los especialistas comentan que fondos estadounidenses de
venture capital y de capital semilla no invierten en México –pese a
observar condiciones económicas favorables– porque perciben que faltan
proyectos con una perspectiva real de alto crecimiento y que ofrezcan
–de forma justificada– los retornos exigidos por los inversores.
La
falta de proyectos de alto impacto es hasta cierto punto consecuencia
de un círculo vicioso: los inversionistas no ven alternativas viables
donde colocar sus recursos, y estas alternativas no se generan por falta
de financiamiento.
El acceso a los recursos
Sin recursos suficientes “puedes arrancar una compañía muy fácil y
tener un buen arranque, pero no lo suficiente como para hacer un negocio
ya de tamaño considerable”, señala Oswaldo Trava, un emprendedor que
co-fundó Lo Mío Es Tuyo, una empresa dedicada a la compra y venta de
artículos seminuevos.
Hay avances en esta dirección: el gobierno da apoyo a través del Fideicomiso México Emprende,
el cual otorga garantías a algunos bancos, para que estas instituciones
ofrezcan préstamos a mejores tasas a emprendedores que requieren un
crédito para iniciar un negocio.
Asimismo, Nacional Financiera (Nafin) comenzó en 2011 el levantamiento de capital para el portafolio de México Ventures, parte de Fondo de Fondos, que destinará recursos a fondos de inversión orientados a financiar proyectos de nuevas compañías.
Pese
a estos esfuerzos, todavía existe una brecha entre proyectos capaces de
absorber hasta $2 millones provistos por algún inversionista y aquellos
que reciben inversiones de US$5 millones en adelante (más de $50
millones) por parte de fondos de capital privado.
Esta brecha
limita el apetito por invertir porque no se ven salidas claras, como la
posibilidad de vender la participación accionaria de una empresa ni
tampoco existe la certeza de si habrá interesados en inyectar capital
adicional al negocio una vez que éste haya crecido en escala.
Y no
hay soporte adecuado: “cuando necesitas una inversión de $15 millones o
$20 millones, existen muy pocos apoyos o programas que puedan ayudar a
los emprendedores”, dice Hernán Fernández, director del club de
inversionistas Angel Ventures.
Entonces, no sorprende que un
inversionista mexicano prefiera colocar esos montos en una franquicia o
bienes raíces que en un proyecto más riesgoso. Además, los entrevistados
coinciden en que el acceso a fondeo para nuevos proyectos depende
todavía en gran medida de las conexiones que el emprendedor posea.
Si
estás por arrancar y “te toca codearte con gente que sí tiene el
capital, lo tienes mucho más fácil que si no”, opina Fabián Linares,
director de aceleradora de New Ventures, enfocada a proyectos
sustentables. “La disponibilidad de capital sí tiene mucho que ver con
tus contactos”, confirma por su lado Oswaldo Trava.
La decisión
de un inversionista para colocar su dinero en un proyecto depende en
gran medida de la confianza que le tenga al emprendedor. Es mucho más
fácil que confíe sus recursos a un conocido o bien, un recomendado de
éste.
Los mexicanos otorgan personalmente menos recursos para un
nuevo negocio iniciado por alguien más (9% de la población adulta) que
los chilenos y los peruanos (18% y 13.6%, respectivamente), pero más que
los estadounidenses y brasileños (6% y 1%, en cada caso), de acuerdo
con el Global Entrepreneurship Monitor.
Para democratizar el capital,
será necesario formalizar las redes de inversionistas. Una manera es a
través de clubes de inversionistas como Angel Ventures; mediante fondos
de co-inversión como el que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
estableció con dicha organización; o por medio de concursos, cuyos
ganadores obtengan recursos del sector privado.
Otra alternativa son administradores de fondos que levanten el capital y se especialicen en identificar y apoyar proyectos nuevos con alto potencial.
Vida emprendedora
Laura Suárez Samper es directora editorial de la revista Entrepreneur México
Detrás de cámaras
Belén Gómez-Pereira es editora de SoyEntrepreneur
Secretos de un coach
Ricardo Shahin es conferencista, consultor y coach profesional
Mundo de franquicias
El videoblog de Ferenz Feher, consultor y experto del sector
Los billetes de Picasso
Raúl Alfaro Segovia es experto en tendencias y economía creativa.
Street Talk
Michael E. Gerber es gurú en el mundo del emprendimiento.
El inconformista
Diego es máster en Emprendedurismo y trabaja en Spotify
Replicando el éxito
El consultor Juan Manuel Gallástegui te da tips para tu franquicia


